CONFERENCIA DE PRENSA

Desde el Comité de Solidaridad entre los Pueblos de América Latina – COSPAL La Plata, denunciamos la política exterior estadounidense de apropiación de recursos naturales, a través de instrumentos injerencistas como la OEA, el FMI y el Banco Mundial en Nuestramérica.

Dicha política se remonta a lo largo de la historia de América Latina, pero que en los años recientes podemos partir de los distintos golpes de Estado y procesos de desestabilización a los gobiernos populares que ponían en agenda un nuevo proyecto de integración regional. Comenzando esta nueva ola de avanzada imperialista con el golpe de Honduras en 2009, mediante la destitución a Zelaya, a través de una estrategia que combina golpe institucional con lawfare, similar a lo sucedido con el Golpe a Lugo en Paraguay, a Dilma Rouseff en Brasil y el posterior encarcelamiento orquestado contra Lula Da Silva, así como también la persecución judicial contra Cristina Fernández de Kirchner y otros opositores políticos al gobierno de Cambiemos en Argentina. Todo esto profundizado por los medios de comunicación hegemónicos de los países en articulación con las derechas nacionales, procesos legitimados muchas veces mediante la asunción de gobiernos neoliberales votados por la ciudadanía, como hemos podido ver en las elecciones de Argentina de 2015, Brasil 2018 y Uruguay 2019.

Tanto a la estrategia judicial como a la guerra mediática se le suma la guerra económica llevada adelante en países como Venezuela, similar a la estrategia utilizada en 1973 en el Chile de Allende y que ha culminado con un bloqueo económico al país, que nos resuena al bloqueo sufrido por Cuba durante más de 50 años. Todo esto se consolida, en sus características generales, como un nuevo Plan Cóndor regional de Estados Unidos sobre Nuestramérica. Voluntad expresada claramente por Mike Pompeo -secretario de Estado de EEUU-, al decir que ellos “ayudarán a los ‘gobiernos legítimos’ de América Latina para evitar ‘revueltas sociales’». Por gobiernos legítimos entienden a los gobiernos de factos, fascistas o neoliberales, mientras que entienden por revueltas sociales a los pueblos que luchan por sus derechos más básicos, como la salud y la educación pública, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Este año vimos como dicha estrategia alcanza límites inadmisibles con el Golpe perpetrado contra el presidente Evo Morales a través de la policía y las fuerzas armadas en Bolivia, sumado a una sistemática violación de DDHH –que en Argentina nos resuenan como crímenes de Lesa Humanidad- que también sufre el pueblo chileno, haitiano y colombiano a raíz de la fuerte represión y persecución hacia la movilización popular. Denunciamos a Luis Almagro, secretario general de la OEA, como partícipe necesario de todas estas políticas al, no solo validar las estrategias comunicacionales para expulsar al presidente Evo Morales del país, sino también legitimar la instauración de un poder que busca expandir como política de Estado una represión étnica.

En su búsqueda por la apropiación de los bienes materiales intentan destruir el capital simbólico de los pueblos, pretendiendo socavar la confianza de éstos en la posibilidad de transformar la historia siendo los protagonistas de sus destinos. Los ataques perpetrados contra los símbolos propios de las luchas ancestrales de los pueblos originarios -como la wiphala- muestran que la avanzada imperialista fundamenta sus bases en una búsqueda de recolonización cultural donde la solidaridad, lo comunitario y lo colectivo sean condenados a la persecución, la estigmatización, el odio y la violencia.

Ante este escenario, entendiendo que lo que sucede en los distintos países tiene sus particularidades y complejidades pero que lo que se delinea como común son las consecuencias de estas políticas, es que decidimos conformarnos como comité de solidaridad entre los pueblos en su conjunto. Es por esto que desde el comité nos proponemos el encuentro entre los espacios de las distintas comunidades-particularmente Chile, Colombia y Bolivia- pero abriendo lugar para la participación de todas las comunidades de América Latina que residan en la Ciudad de La Plata y quieran ser parte. A su vez, el comité es integrado por distintos gremios, sindicatos, espacios de DDHH y organizaciones políticas de la ciudad, en un gesto de compromiso y responsabilidad histórica, dimensionando el rol fundamental que Argentina jugará en este nuevo escenario Latinoamericano y mundial.

Nos proponemos la construcción de una solidaridad activa, militante y organizada que pueda trascender lo meramente declarativo. Una solidaridad que aborde la batalla comunicacional y de ideas como una de sus tareas fundamentales: generando la articulación necesaria de las radios, portales de noticias, medios y periodistas que aborden con seriedad y responsabilidad la tarea de informar a los pueblos de Nuestramérica sobre lo que sucede en nuestro territorio; así como también la realización de espacios de debate como talleres, conversatorios y charlas que nos permitan construir una mirada en complejidad sobre nuestra realidad.

Por otro lado, consideramos fundamental sostener la movilización popular para visibilizar las demandas de los pueblos y denunciar la violación sistemática de DDHH. Es necesario trascender lo coyuntural y dimensionar que los sucesos de hoy nos condicionan directamente el mañana. No podemos permitirnos la naturalización de la represión y la violencia hacia nuestros pueblos. Es por esto que este viernes convocamos a una movilización bajo la consigna “Un solo pueblo, un mismo enemigo” a las 18hs desde Plaza Moreno, que cierra con un evento cultural en la facultad de Exactas, con la banda chilena Santiago del Nuevo Extremo.

A su vez buscamos aportar y articular con el proceso de conformación del Comité de Solidaridad entre los Pueblos de América Latina de CABA, impulsado por organismos de DDHH como la Liga Argentina por los Derechos Humanos y APDH, además de sindicatos y espacios de las comunidades de Chile y Colombia, principalmente, organizada acá en Argentina.

Entendemos que nuestro rol será de denuncia, interpelación y articulación del sueño latinoamericano. Que no es otra cosa que la soberanía de decidir sobre los proyectos y construcciones políticas propias, reconociéndonos como pueblos plurinacionales y diversos, con el legítimo derecho a definir y decidir sobre nuestros territorios y nuestros patrimonios culturales y ambientales.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion