El cáncer de páncreas terminal es silencioso

El cáncer pancreático se encuentra en décimo lugar en la lista de los tumores más frecuentes y, aunque hay pocos casos en España, su nivel de mortalidad es el más alto, convirtiéndolo en uno de los más temidos.

Según Fernando Rivera, médico del servicio de Oncología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander, en España se presentan al año unos 5.000 nuevos casos de los cuales, 4.900 terminan en muerte.

«Menos del 5 por ciento de todos los pacientes que son diagnosticados de cáncer de páncreas van a sobrevivir más allá de los 5 años», afirma el especialista.

Silencioso enemigo

El páncreas se ubica detrás del estómago y su función es producir enzimas que ayudan a la digestión de grasas, carbohidratos y proteínas. Su localización tan complicada, lo hace inalcanzable en una revisión de rutina, otro de los factores que hacen mortal al cáncer.

«Es un órgano que está hasta el fondo del abdomen, que además está rodeado de estructuras muy vitales. El tumor no suele dar síntomas al principio y, cuando lo diagnosticamos ya está muy avanzado», detalla Rivera.

Desafortunadamente, el cáncer pancreático presenta síntomas una vez que ha crecido demasiado para ser extirpado o, en el peor de los casos, cuando ya ha hecho metástasis.

«Los pacientes se suelen presentar con dolor, con cansancio, pérdida de peso, malestar general. Muchos desarrollan ictericia, es decir, se ponen amarillos y es un curso relativamente rápido», señala el doctor Manuel Hidalgo, director del Centro Integral Oncológico Clara Campal (CIOCC) de Madrid.

Buscando esperanza

Cuando se realiza el diagnóstico del cáncer de páncreas, el enfermo tiene pocas opciones y por ahora, ninguna es optimista.

«Solo un 15 por ciento son candidatos a una cirugía. Si se logra quitar el tumor, una cuarta parte de los casos recae y fallece», detalla Fernando Rivera.

Otra opción es la quimioterapia, que se adapta a cada situación. Uno de los tratamientos más comunes es el que se realiza con gemcitabina, fármaco que interfiere con el proceso metabólico de las células deteniendo su crecimiento y eliminándolas.

«Hay tumores que, aunque no hayan dado metástasis, son demasiado grandes para que puedan curarse. Se trata del 40 por ciento de los casos y la esperanza de vida suele ser de un año», señala el oncólogo.

¿Se puede prevenir?

Otro factor que se interpone entre la enfermedad y un pronto diagnóstico es que aún no se han encontrado causas específicas por las que puede surgir. Entre la poca información que se tiene, es que suele presentarse entre los 60 y los 80 años, la incidencia es casi por igual en ambos sexos y algunos de sus factores de riesgo son:

  • Antecedentes familiares de cáncer pancreático.
  • Haber padecido pancreatitis, diabetes u obesidad.
  • Algunos síndromes genéticos, como el síndrome de Lynch.
  • El alcohol y el tabaco también están relacionados.

De acuerdo con el doctor Hidalgo, llevar una vida sana y dejar de fumar y beber puede disminuir las posibilidades de padecer esta enfermedad; sin embargo, aún falta mucho por estudiar alrededor de su aparición.

La lucha sigue

Desde hace 20 años, el tratamiento contra el tumor pancreático había sido el mismo y, dependiendo del paciente, la esperanza de vida para los casos más avanzados solía ser de solo 5 meses.

Sin embargo, un reciente estudio realizado a nivel internacional ha dado un paso de valor científico al mezclar dos fármacos que aumentan la supervivencia en un 30 por ciento, es decir, a 8 meses y medio.

«Es un estudio grande: 861 pacientes, en el que los pacientes se tomaron de manera aleatoria. Un grupo estuvo bajo el tratamiento convencional, que se hace con gemcitabina, y otro grupo tomó el tratamiento experimental que es gemcitabina en combinación con nab-paclitaxel», explica el doctor Manuel Hidalgo.

Por el momento, esta combinación de fármacos se puede prescribir mediante uso compasivo en España, pero ya está aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos, por los que se espera que pronto ocurra lo mismo en este país y el resto de Europa.

Dicha investigación, llamada MPACT (Metastatic Pancreatic Adenocarcinoma Clinical Trial), es el resultado de la colaboración entre once países, entre ellos España, y supone un significativo avance para la lucha contra esta enfermedad que aún sigue ganando la batalla pero que, esperemos, algún día perderá la guerra.

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