Situacion Venezolana en la actualidad

maduro venezuela
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Venezuela está atravesando el momento de máxima inestabilidad social, política  y  económica de su historia, producto del bloqueo y sanciones económicas impuestas por el imperio norteamericano que, apoyado por los gobiernos anti-populares de Brasil y Argentina, el Estado de Israel, los países más ricos de la Comunidad Europea, como así también algunos gobiernos de la región que conforman el golpista Grupo Lima, haciendo padecer al pueblo venezolano la falta  de suministros esenciales como alimentos, remedios e insumos básicos.

El resultado de las elecciones de 2018, que consagrara a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela, fue desconocido por parte de la oposición que se negó a participar de la contienda electoral, pese a los acuerdos firmados en República Dominicana, con el auspicio de varios países como veedores, entre ellos el Estado Vaticano.

Es la misma oposición que resultara ganadora de las elecciones parlamentarias de 2017, con el mismo sistema electoral que se viene utilizando en Venezuela desde hace años, con la presencia de veedores de distintos países y ONGs que certificaron la validez de los mismos.

Es la misma oposición que hostiga al gobierno socialista venezolano desde 2002. La misma oposición que promueve revueltas, saqueos y asesina militantes chavistas desde 2002. La misma oposición que financiada desde el exterior y  amparada por los grandes medios de comunicación hegemónicos construyen un relato falaz de la realidad venezolana desde 2002.

Que Venezuela esta atravesando una crisis económica, es cierto. Que Venezuela tiene un problema de matriz productiva, es cierto. Que desde la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías, su sucesor Nicolás Maduro, no supo, no pudo o fue incapaz de resolver con política, los problemas que se le fueron presentando, también es cierto.

Pero lo cierto es que la voluntad del pueblo venezolano, expresada en las urnas en 2018, es la continuidad de la revolución bolivariana dirigida por Nicolás Maduro. También es cierto que algunos opositores están presos con causas penales y que por esa razón no pudieron presentarse en las elecciones de 2018.

Pero la misma situación atravesó Brasil con la detención de Ignacio Lula Da Silva y ninguno de estos gobiernos protestó, ni mucho menos cuestionó el triunfo de Jair Bolsonaro, para dar un ejemplo de los muchos que hay en nuestra Latinoamérica de situaciones similares.

Venezuela se encuentra acosada por una disputa geopolítica que la excede. Los Estados Unidos de Norteamérica y su presidente Donald Trump quieren apoderarse del petróleo y los demás recursos naturales que posee el hermano país. Que esta muy claro que China y Rusia están jugando un papel preponderante en el juego de equilibrios que contrarrestan el dominio norteamericano. Que las aristocracias, reales o aspiracionales de nuestra América Latina, son funcionales a los intereses de las potencias occidentales, sean Europeas o Norteamericanas. Que está en marcha un nuevo “plan cóndor” promovido por los Estados Unidos de Norteamérica para cooptar jueces, medios de comunicación y políticos opositores a los efectos de no permitir el resurgimiento de gobiernos populares en la región.

Venezuela esta atravesando su peor crisis, pero existe en derecho internacional un principio al que todos los países de la región suscribimos y que es el de la libre determinación de los pueblos. Principio al que Macri, Bolsonaro, el Grupo Lima y los medios de comunicación hegemónicos no respetan.

La mayoría de los países del Caribe, la mayoría de los países de la ONU, México, Uruguay, el Estado Vaticano y el Estado Plurinacional de Bolivia instan a las partes a una salida pacifica y dialogada en Venezuela. En el mientras tanto, que se respete la voluntad popular surgida de las urnas en 2018, que cese inmediatamente las sanciones y bloqueos económicos impuestos por Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados a la República Bolivariana de Venezuela, que la oposición al gobierno de Nicolás Maduro deje de promover acciones que alteren el orden social y la convivencia pacifica.

Por último y como lo dijera el Papa Francisco, América Latina no fue, es, ni será el patio trasero de ningún país en particular. Somos pueblos libres y soberanos.

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